5-A la sazón, los artistas, en su gran mayoría, basaban su inconformismo en los díscolos comportamientos de la vida bohemia y todos contribuyeron al desarrollo de inculto a la belleza de corte romántico. Paradójicamente este culto beneficia a la larga al embellecimiento de los productos industriáles. De una belleza intelectualizada y fetichizada a ultranza, fue fácil desembocar en el concepto de objeto bello, por su elementalidad funcional, capaz de satisfacer las principales, sino todas, necesidades estéticas y artísticas del hombre. Ideal engañoso pregonado por los diseños y también por las artes.
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